martes, 7 de mayo de 2013

El legado de George W. Bush


A propósito de la reciente inauguración de la biblioteca presidencial del ex presidente norteamericano George W. Bush, y habiendo transcurrido cuatro años desde que abandonó el poder, resulta oportuno realizar una valoración de lo que representó su gobierno para su país y para el resto del mundo.
Es ampliamente conocido que Bush terminó su periodo como uno de los presidentes más impopulares en la historia de los Estados Unidos. Sus críticos le echarán siempre en cara el haber involucrado a su país en una guerra injustificada (en opinión de muchos) en Irak, el debilitar las finanzas públicas de su país incrementando el déficit fiscal (aunque en una proporción ínfima a lo hecho posteriormente por Obama), el manejo ineficiente de la atención a los afectados por el huracán Katrina y el haber sentado  un mal precedente con el rescate al sistema financiero norteamericano como resultado de la crisis del año 2008. Eso por nombrar tan solo algunos de sus aspectos más cuestionados.
Pero un juicio desapasionado respecto a lo que fue su gestión, necesariamente implicará valorar positivamente los efectos de varias de las medidas adoptadas por Bush. La misma guerra de Irak que implicó el derrocamiento de un dictador sanguinario como Saddam Hussein; constituyó una inspiración para los habitantes de los países de Oriente Medio y del Norte de África, y una confirmación de que los regímenes despóticos que los oprimían, no eran del todo invencibles. Y si no, que se lo pregunten a Gadafi, Mubarak, Saleh y compañía, derrocados por las revueltas de la Primavera Árabe.
Otro tema que ha pasado desapercibido para gran parte del público es que fue durante la administración Bush cuando se llevó a cabo, la que ha sido hasta el momento, la campaña más exitosa para combatir el SIDA en África. El Plan Presidencial de Emergencia para el Combate al SIDA (PEPFAR por sus siglas en inglés), fue una iniciativa implementada en el 2003 para destinar US$ 15 mil millones para para la prevención y tratamiento de la enfermedad en los países africanos más afectados. Este programa puso especial énfasis en campañas para promover la abstinencia y la fidelidad matrimonial. Un estudio realizado por la Universidad de Stanford en el 2009, encontró que el programa había salvado la vida de alrededor de un millón de personas. La mayoría demócrata en el Senado reautorizó el programa en el 2008, eliminando las campañas de fidelidad y abstinencia.
En cuanto a su política interna, el principal aporte de Bush a su país es haber puesto sobre el tapete, dos temas que son de vital importancia para el futuro de los Estados Unidos: la reforma migratoria y la reforma a la seguridad social. En un país en el que viven cerca de 12 millones de inmigrantes ilegales, es imperiosa la necesidad de una reforma migratoria, que parta del hecho de que esa cantidad de gente simplemente no puede ser deportada a sus países de origen; y que plantee un camino para que esas personas puedan incorporarse a la legalidad, y que al mismo tiempo tome las medidas necesarias para que algo así no vuelva a ocurrir. La propuesta de Bush contemplaba precisamente eso: con la implementación de un sistema de visas especiales y el establecimiento de un programa de empleo temporal.
En cuanto a la seguridad social, Bush tuvo la valentía (el calificativo no es exagerado), de proponer una reforma ambiciosa que se hacía cargo de la ruinosa situación en la que se encuentra el sistema previsional de los Estados Unidos y que proponía la migración paulatina desde un esquema de solidaridad intergeneracional, al más eficiente modelo de cuentas individuales. Tanto la reforma migratoria como a la seguridad social no pudieron implementarse debido a la falta de apoyo de republicanos y demócratas. Ambos temas que hoy tienen un carácter aún más urgente para los Estados Unidos, pudieron resolverse de una manera menos traumática, si republicanos y demócratas hubieran tenido la valentía y la generosidad de seguir el liderazgo de Bush.
George W. Bush tuvo innumerables errores en el ejercicio de su presidencia, todos ellos se encuentran muy bien documentados y han sido recogidos ampliamente por la prensa internacional; no reconocer sus aciertos y pretender mostrar su presidencia como un periodo inequívocamente negativo, es algo que simplemente no se compadece de la realidad.
*Este artículo fue originalmente publicado en LaRepublica.ec el 7 de mayo de 2013

lunes, 18 de febrero de 2013

Esto recién comienza


El viejo adagio de que “la hora más oscura es la que precede al amanecer”, bien podría describir lo que le tocará vivir al Ecuador en los próximos años. Habiendo sido reelecto con una votación mayor a la obtenida en el 2009, alcanzando más de dos tercios de la próxima Asamblea Nacional, con un control absoluto sobre el Poder Judicial y los demás órganos del estado, Rafael Correa es sin lugar a dudas, el gobernante con mayor poder en la historia del Ecuador.
Lejos de ofrecer un gesto de unidad, en un reconocimiento de que casi el 49% de los votantes ecuatorianos escogió a una alternativa distinta al oficialismo (incluyendo nulos y blancos); el Presidente Correa utilizó su declaración de victoria para amenazar a aquel único sector de la sociedad que hasta el  momento le resulta molesto: la prensa independiente. Es claro que la Ley de Comunicación será aprobada por la próxima Asamblea, y probablemente en términos mucho más coercitivos a la versión que no pudo ser aprobada en este periodo.
Pero no solo los medios de comunicación están en la agenda del gobierno, es vox populi que el gobierno prepara reformas a las leyes educativas para hacerse con un control más firme sobre los contenidos que se imparten en los establecimientos privados y para regular el “lucro” en la educación; más adelante vendrán nuevas reformas al sistema financiero con el objeto de regular los segmentos de la economía a los cuales debe canalizarse el crédito; probablemente seamos testigos de una recentralización de competencias (e ingresos) actualmente en manos de los municipios, para volverlos aún más dependientes (hasta el límite de la mendicidad) del gobierno. Para finalmente (y luego de concluir que no hay más alternativa para el bien de la Patria), reformar la Constitución para permitir la reelección indefinida del Presidente. Cuando uno controla dos tercios de la Asamblea, el cielo es el límite.
Pero será precisamente esa concentración de poder sin precedentes, la causa del fin de la Revolución Ciudadana. Cuando una persona llega a controlar por más de diez años el poder de forma absoluta, simplemente ya no hay a quien más echarle la culpa de los problemas que aquejan al Ecuador y de aquellos que están por venir. Y es que este gobierno, con sus políticas de mayores impuestos, incremento indiscriminado del gasto público y del endeudamiento, ha dejado aún más expuesto al Ecuador ante una posible caída en el precio del petróleo. Y para mala suerte nuestra, esa caída ya no tiene que ser tan pronunciada para afectarnos severamente y esa corrección eventualmente llegará, ya sea en uno, dos o tres años y sus efectos podrían llegar a ser devastadores.
Pese a lo abrumador del resultado electoral de ayer, no todo es negativo para la oposición (y por ende para el país). Lo peor que lo pudo pasar  a la oposición es que no existiera claridad en el resultado sobre quienes están llamados a liderarla. Hoy eso no está en duda, el líder de la oposición se llama Guillermo Lasso y el principal movimiento de oposición se llama CREO. Pero precisamente por ello, les corresponde asumir la responsabilidad de no repetir los errores de aquellos líderes y partidos que ayer fueron sepultados en las urnas, que privilegiaron sus pequeños intereses particulares antes que los del país; y de ser capaces de aglutinar de una manera inteligente a todos aquellos que no están dispuestos a bajar los brazos ante un gobierno que no tiene problema alguno en destruir la honra, la familia y el patrimonio de quien se cruce en su camino.
 Y ese trabajo empieza hoy, estando a un año de las elecciones seccionales, en las cuales el gobierno tiene la mira puesta en aquel único bastión electoral que se le ha resistido: la Alcaldía de Guayaquil;  elección en la que al mismo tiempo, la oposición tiene posibilidades reales de arrebatarle la Alcaldía de Quito. Pero para que eso sea posible hace falta que los mejores estén dispuestos a participar, y que los pocos partidos sobrevivientes sean capaces de llegar a entendimientos básicos que eviten que se repitan errores innecesarios como los resultados de esta elección legislativa.
No hay dudas de que se vienen días difíciles para quienes amamos la libertad en este país, pero precisamente por el tan alto valor que tiene la libertad, nadie podría pretender que recuperarla resulte sencillo. Por el contrario, costará mucho; pero es este y no otro el momento de la historia que nos ha tocado vivir, momento ante el cual caben solo dos actitudes posibles: la valentía o el miedo. Ya dependerá de cada uno de nosotros el camino que queramos elegir.
*Este texto fue publicado originalmente en LaRepublica.ec el 18 de febrero de 2013.

jueves, 14 de febrero de 2013

¿Está perdida la Asamblea para la oposición?

En días pasados el Diario El Telégrafo de propiedad estatal, publicó una encuesta atribuida a la firma Market, en la cual Alianza País aparecía obteniendo 98 escaños (de un total de 137), esto sin contar la provincia de Galápagos y los representantes de los ecuatorianos en el exterior. Esta información era complementada con una encuesta del siempre “confiable” Santiago Pérez, que le otorgaba entre 81 y 109 asambleístas al movimiento oficialista. Sorprendentemente, pocos días después  la empresa Market emitió un comunicado de prensa desmintiendo que haya entregado algún tipo de estudio a ningún medio de comunicación público. Pese a ello el mensaje del gobierno quedaba claro: la batalla por el control de la próxima Asamblea está completamente perdida para la oposición. ¿Pero es esto realmente así? En mi opinión la respuesta es: no necesariamente.
Para empezar, la encuesta de Santiago Pérez le da a Alianza País entre 8 y 10 asambleístas nacionales (de un total de 15).  Considerando que hace cuatro años, AP obtuvo 7 asambleístas gracias a obtener el 46% de los votos válidos, es muy difícil de creer que en esta elección mejore esa marca, más aún considerando que para el caso de asambleístas nacionales el método Webster de asignación de escaños se mantiene y que hay menos listas participando en esta ocasión, con lo cual el voto opositor se dispersará menos. Un escenario más realista es que el oficialismo tenga 5 ò 6 escaños nacionales.  Para llegar a la cifra de 98 asambleístas, la supuesta encuesta de Market, considera que AP logrará 15 asambleístas en Guayas (de un total de 20), 15 en Pichincha (de un total de 16), y la totalidad de los escaños en Manabí (9), Azuay (5), Santo Domingo (4), Santa Elena (3), entre otros. Todos ellos son resultados que ni siquiera repitiendo la votación del 2009 lograría alcanzar.
Hay que reconocer que las reglas de juego de esta elección favorecen al gobierno, ya que para el caso de asambleístas provinciales se utilizará el método D´Hont, el cual favorece a los partidos mayoritarios, y además entra en vigencia la disposición del Código de la Democracia que establece que las provincias grandes (Guayas, Manabí y Pichincha) deban elegir sus asambleístas a través de distritos electorales. A esto se suma el hecho de que el CNE calificó a Quito como Distrito Metropolitano, pese a que esta ciudad no cumpliría con los requisitos establecidos por el Código Orgánico de Ordenamiento Territorial (COOTAD). Con lo cual Pichincha en lugar de tener tres distritos de 5 asambleístas, tendrá cuatro distritos: uno que elige 5, dos distritos que eligen 4, y uno para el resto de cantones que elegirá 3 representantes. Lo irónico es que esta medida, hecha claramente con la finalidad de beneficiar a Alianza País, fue inclusive aplaudida por algunos movimientos de oposición (en especial la izquierda), que se felicitaban de que Pichincha de este modo había logrado un asambleísta más; ignorando que si era difícil que metieran un asambleísta en un distrito de cinco, peor lo harán en un distrito de tres ó cuatro.
Este cambio en las reglas de juego se vuelve más grave, debido a  que la oposición fue incapaz de darse cuenta que el método D´Hont al mismo tiempo que favorece a las mayorías penaliza la dispersión de votos de las listas minoritarias, lo que hace que en un distrito que elige pocos escaños sean dos o máximo tres las listas que alcanzarán una representación, lo que hacía necesaria la formación de grandes alianzas electorales o al menos de una distribución estratégica de en qué provincias le convendría participar a cada partido para maximizar la representación de la oposición.
Esto hace que se vuelva vital que así como para asegurar que haya segunda vuelta, los votos de la oposición deben concentrarse en el candidato que va segundo en las encuestas; en las elecciones para asambleístas los votos deben concentrarse en el partido o movimiento que aparece segundo en cada distrito o circunscripción electoral.
Y es ahí donde la supuesta encuesta de Market cobra importancia, ya que nos revela el nombre de la lista que aparece segunda en cada provincia y que en la mayoría de los casos coincide con la lógica e historia electoral reciente. De esta forma el movimiento CREO sería la principal fuerza opositora en Pichincha, Manabí, Santo Domingo, Chimborazo, Santa Elena, Loja, Pastaza, entre otras. El Partido Social Cristiano (solo o aliado con CREO), es el principal competidor de Alianza País en: Guayas, Los Ríos, El Oro y Tungurahua.  La alianza de izquierda (MPD-Pachakutik), lo sería en: Azuay, Cotopaxi, Bolívar y Morona. Mientras que Sociedad Patriótica lo sería en varias provincias amazónicas (Sucumbíos, Napo, Orellana y Zamora).
Al momento el escenario más probable es que Alianza País sí alcance la mayoría absoluta (o esté muy cerca de hacerlo), sola o con la ayuda de su aliado, el movimiento AVANZA. Si eso llega a suceder, la culpa no será tanto del método D´Hont sino de la miopía de ciertos movimientos políticos de oposición que no pudieron o no quisieron entender lo que implicaban las reglas del juego hechas a la medida por el oficialismo. Aunque siempre queda la esperanza de que dicha miopía sea subsanada por el voto inteligente de los electores de oposición.
*Este artículo fue publicado originalmente en LaRepublica.ec el 14 de febrero de 2013.

sábado, 26 de enero de 2013

Mauricio Rodas no suma, resta


La adopción de un slogan es sin lugar a dudas una de las definiciones claves de una campaña electoral, ya que implica la difícil tarea de expresar a través de pocas palabras el ideal o sueño que un candidato quiere plantear al electorado. No pocos candidatos han tropezado al momento de escoger su lema, pero en el caso de Mauricio Rodas y el Movimiento Suma, la elección de la falaz frase “Nuevo es Mejor”, representa un esfuerzo deliberado por apelar a los instintos más superficiales y banales del electorado. Un esfuerzo comparable al de aquellos movimientos y partidos que intentan beneficiarse de la popularidad de bailarinas y futbolistas incluyéndolos en sus listas para la Asamblea.
Es precisamente esa superficialidad al enfrentar la política, la que llevó a que los ecuatorianos, al grito de “que se vayan todos” y el “hay que acabar con la partidocracia”, avalaran con su voto a quienes (antes Gutiérrez y luego Correa) proponían abiertamente acabar con lo poco que nos quedaba de institucionalidad y que terminó con el reemplazo de la denostada partidocracia por un monopartidismo que hoy copa impúdicamente todos los poderes del estado.
Es mucho lo que se puede criticar del slogan escogido por SUMA, pero al menos es coherente con aquello que su líder le plantea al país. Es que precisamente, Rodas representa la novedad por la novedad. Su principal argumento para solicitar la confianza de sus conciudadanos no es una carrera dedicada al servicio público que culmina en una campaña presidencial, o su trayectoria en el sector privado desde la cual ha contribuido a la creación de riqueza y a la generación de puestos de trabajo, o unas contribuciones académicas sobresalientes recogidas en publicaciones que han influido a la sociedad, o una vida dedicada a atender a los más necesitados que lo hayan dotado de una sensibilidad especial para enfrentar los problemas de nuestro país. No, el argumento es mucho más sencillo: es nuevo.
Es poco lo que el país conoce de la vida de Mauricio Rodas, además del hecho de haber vivido durante varios años en México trabajando en un centro de políticas públicas denominado Ethos, tiempo en el cual fungió además como asesor de varios políticos mexicanos y periodo en el cual Rodas habría llegado al convencimiento de que su país lo necesitaba, y de tomar la decisión de regresar al Ecuador hace pocos años. Por ello sería muy importante que el país conozca: ¿de qué vive el candidato Rodas? (más allá de la generalidad de definirse como consultor) , y ¿quiénes financian su campaña?, no sólo la actual, sino también la que realizó previamente denominada “El micrófono del respeto”.
Lo que sí sabemos de Rodas, es que su hermano Armando, un ex ministro de Economía, apareció en los pativideos haciéndole proposiciones indecorosas al hoy Canciller Patiño . No es que un candidato tenga responsabilidad sobre las acciones de sus familiares (como enfáticamente lo ha defendido el actual presidente ), pero sí es de esperarse que el candidato Rodas, le diga frontalmente al país que en un hipotético gobierno suyo, los asuntos del estado no se manejarán de la manera tan poco transparente como proponía Rodas, el ex ministro.
No está de más decir que no todo es negativo respecto a la candidatura de Rodas. El haber sido capaz de involucrar en política a gente valiosa (en especial en Pichincha y Manabí), tiene mucho mérito y es cierto que entre sus propuestas de campaña, existen algunas que merecen ser consideradas por el próximo gobierno. Pero esos argumentos palidecen ante la trascendencia de la elección a la que nos enfrentamos. El que pese a ello, Rodas haya decidido participar y al mismo tiempo incrementar el riesgo de que Correa gane en primera vuelta, sólo puede explicarse por dos posibles razones: un egoísmo tan irresponsable que lo lleve a estar dispuesto a sacrificar los intereses del país con tal de posicionar su nombre para una futura elección, o una ingenuidad tan peligrosa que le impida darse cuenta de la gravedad del momento que vivimos. Considero que ambas explicaciones descalifican a Mauricio Rodas, como una alternativa válida en el futuro para quienes defendemos los valores democráticos.
La ambición en un político lejos de ser un problema, puede ser de gran ayuda ya que esa motivación les puede llevar a dejar de lado la comodidad y a tomar decisiones arriesgadas que de otra forma no harían. Pero hay un momento para todo, y el momento elegido por Mauricio Rodas y su equipo no podría ser peor.
*Texto publicado originalmente en LaRepublica.ec el 26 de enero de 2013

martes, 20 de noviembre de 2012

La cabalgata de Jairala


Charlie Crist es un conocido político norteamericano, fue Gobernador de Florida entre el 2006 y 2010 por el Partido Republicano. En el 2010 se presentó a las primarias republicanas como candidato a Senador por ese estado, pero cuando se dio cuenta que las encuestas le eran desfavorables frente a Marco Rubio,  un joven legislador estatal cubanoamericano, decidió abandonar ese partido y ser candidato independiente en la elección general. Rubio terminó ganando esa elección con el 49% de los votos, por encima de Crist y del candidato demócrata. Este año, Charlie Crist dio un paso más en su proceso de “transformación ideológica” al ser invitado a intervenir dentro de la Convención Demócrata, la cual aprovechó para atacar a su ex partido al que acusó entre otras cosas de “estar secuestrado por intereses económicos” y de tener “alergia a la cooperación”. Es un secreto a voces que Crist intentará volver a ser Gobernador de Florida en el 2014, esta vez representando al Partido Demócrata. Charlie Crist representa la quintaesencia de lo que en Ecuador llamaríamos un “político camisetero”.
En nuestro país existe un personaje con una trayectoria muy similar a la de Crist: se trata de Jimmy Jairala, el actual Prefecto del Guayas.  Jairala luego de abandonar su carrera como periodista y presentador de noticias, fue reclutado por el PRE en el 2004 para ser candidato a Alcalde de Guayaquil frente a Jaime Nebot, elección que perdió por amplio margen. En el 2006 tuvo mejor suerte y resultó electo Diputado por Guayas en representación del PRE, aunque duró menos de un año en el cargo debido a que la Asamblea Constituyente del 2007 cesó en sus funciones al Congreso Nacional elegido el año anterior.
A finales del 2007, funda el movimiento Centro Democrático con el que realiza una campaña para promover el NO en el referendo constitucional del 2008, luego de lo cual se postula para Prefecto del Guayas en la elección del 2009 en representación del movimiento UNO en alianza con Sociedad Patriótica. En una disputada elección y utilizando un discurso de oposición al régimen, Jairala fue capaz de imponerse sobre Pierina Correa, la hermana del presidente. Tres años después, Jairala hizo pública su decisión de apoyar la reelección de Rafael Correa, citando entre otras razones la colaboración y cercanía que ha mostrado su gobierno. Había completado de esta forma su propio proceso de transformación política, del cual Charlie Crist podría sentirse orgulloso.
Este fin de semana, el Prefecto del Guayas organizó una Cabalgata de Integración Montubia que partió desde la vía a Samborondón hasta la Asociación de Ganaderos en Durán. Dicho evento que no fue debidamente publicitado, generó un caos vehicular por varias horas tanto en la vía a Samborondón, en el Puente de la Unidad Nacional y en Durán. Ante las múltiples críticas de los ciudadanos afectados en su movilización, el Prefecto Jairala respondió a través de su cuenta de twitter utilizando un lenguaje propio de la Revolución Ciudadana a la que es afín actualmente: “Siento vergüenza ajena… de gente de la vía La Puntilla-Samborondón que discrimina al pueblo montubio”, “2.500 caballistas… se atrevieron a pisar “su vía”… No entienden que Guayas es una provincia montubia”.
Lo que el Prefecto parece no entender es que la reacción de quienes se vieron afectados por el caos en el tránsito, no tiene nada que ver con discriminación al pueblo montubio, sino con el rechazo a una autoridad incompetente que mostró un total desprecio por los habitantes de las zonas afectadas por el recorrido, que pudo realizarse tranquilamente en otro lugar y en otro momento.
El prefecto dice sentir vergüenza ajena, yo creo que mejor haría sintiendo vergüenza propia por la forma en que ha traicionado a sus electores, quienes lo eligieron por ser el representante de la oposición en esa elección. Considero que debe ser una prioridad para la oposición en el 2013 derrotar a Jairala tanto si se presenta a la reelección a la Prefectura, como si decide aventurarse nuevamente a la Alcaldía de Guayaquil.
En una reciente entrevista, Marco Rubio refiriéndose a su ex rival dijo que a Crist “se le están acabando los partidos por los cuales ser candidato”.  Jimmy Jairala no tiene esos problemas, y no sería de sorprenderse que por lo ha sido su trayectoria y por lo que representa, un día de estos termine siendo candidato de Ruptura.
*Texto publicado originalmente en LaRepublica.ec el 20 de noviembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

Obama y el aborto como arma electoral


Todo hace pensar que esta noche Barack Obama será reelegido como Presidente de los Estados Unidos, aunque probablemente por un margen muy estrecho en el voto popular. De confirmarse su victoria, ese triunfo se lo deberá especialmente a las diferencias que obtenga en dos segmentos importantes de la población: las mujeres y los latinos.
Cuando las encuestas posteriores al primer debate mostraron que el candidato republicano empezaba a despegarse, la campaña de Obama no dudó en apelar al divisivo tema del aborto como arma para tratar de recuperar la ventaja, que parecía escapársele de las manos, entre las mujeres, segmento que históricamente ha constituido una pieza clave de las victorias demócratas. Inclusive llegó a acusar a los republicanos de declararle una “guerra a las mujeres”. El candidato que en el 2004 había ganado las elecciones con un mensaje de “esperanza” como lema de campaña, se había transformado en el candidato del miedo.
En lo que constituye uno de los anuncios publicitarios más virulentos de una campaña caracterizada por su negatividad, Obama acusó a Romney de pretender ilegalizar el aborto en todas las circunstancias, para lo cual se sirvió del viejo truco de sacar de contexto una frase en la que Romney dice que estaría feliz de firmar una ley en la que se reversara el precedente jurídico de la sentencia del caso Roe vs. Wade, que permite la interrupción de los embarazos en cualquier momento. Lo que el anuncio no muestra es que a continuación Romney expresa que al tratarse de un Estado Federal, el tema del aborto debe ser definido por cada uno de los estados. Este comercial además pretendía inducir a confusión respecto a la verdadera posición de Romney sobre el aborto, ya que el republicano cree que debe permitírselo para casos de violación y cuando esté en peligro la vida de la madre (su binomio, el congresista Paul Ryan, sí cree que el aborto debe estar prohibido en todos los casos).
El que Obama haya decidido poner los temas valóricos en el centro del debate, es algo completamente entendible considerando el mal estado de la economía americana, agravado durante su mandato, y es algo que difícilmente sorprende, teniendo en cuenta que Obama a lo largo de su carrera política (incluyendo la presidencia), consistentemente ha defendido una agenda extremista en el tema del aborto.
Siendo legislador estatal de Illinois, Barack Obama fue el único miembro de esa cámara que intervino públicamente para oponerse a una legislación que reconocía como personas a los bebés nacidos vivos como resultado de un aborto fallido y que obligaba a los doctores que practicaron el aborto a brindarle todos los cuidados para tratar de salvar su vida. Obama votó tres veces en contra de esa ley. También en Illinois, Obama se opuso a la prohibición de los abortos que se encuentran en el último trimestre de gestación, práctica que se conoce como Partial Birth Abortion.
Ya como presidente, una de sus primeras acciones fue la de levantar la prohibición de que el gobierno federal financie a grupos pro aborto en el exterior[i], instaurada por su predecesor, George W. Bush. En el 2010, impulsó una reforma masiva al sistema de salud, que entre otros puntos asigna cuantiosos fondos federales a instituciones pro aborto como Planned Parenthood. En el 2012 dictó un mandato que obligaba a las instituciones vinculadas con organizaciones religiosas a incluir dentro de sus planes de seguros médicos para sus empleados, la cobertura de métodos anticonceptivos y de píldoras abortivas, en clara violación de los preceptos del respeto a la libertad religiosa.
Es de esperarse que un segundo mandato de Obama, no haga más que profundizar las políticas radicales a favor del aborto llevadas a cabo por su primera administración y de eso serán cómplices los votantes latinos, quienes aunque se oponen mayoritariamente al aborto, han abrazado al Partido Demócrata ante lo que consideran como una política antiinmigrante del Partido Republicano. Solo queda la esperanza de que en el futuro los republicanos sean capaces de articular posiciones incluyentes hacia los latinos, que les provean de los suficientes márgenes electorales para reversar algunas de las políticas instauradas por quien es sin lugar a dudas, el presidente más abortista de la historia de los Estados Unidos.
*Texto publicado originalmente en LaRepublica.ec el 6 de noviembre de 2012

viernes, 5 de octubre de 2012

Hay un camino para Venezuela


El contraste entre las dos alternativas que se les presenta a los venezolanos este domingo no podría ser mayor. Por un lado se presenta Hugo Chávez, quien tras trece años de gobierno, se presenta una vez más a la reelección con vistas a obtener un nuevo mandato de seis años, periodo que se desconoce si el cáncer que padece le permitirá terminar y por otro Henrique Capriles Radonki, el joven gobernador del Estado de Miranda, quien representa a la opositora Mesa de la Unidad Democrática.
Las diferencias entre Capriles y Chávez no son sólo de forma, aunque la diferencia de estilos sea brutal. Mientras el joven Capriles (42 años), derrocha energía y optimismo en su campaña que ha recorrido los 23 estados de Venezuela, Chávez (58 años) limitado severamente por su enfermedad, ha recurrido en esta campaña a sus mejores herramientas (y quizás las únicas que le quedan): el insulto y la división, llegando inclusive a hacer un velado llamamiento a la violencia en caso de que el resultado le sea adverso. Mientras Capriles desafía a Chávez a debatir, Chávez se limita a descalificar a su adversario llamándolo despectivamente “majunche” (mediocre). Mientras Capriles invita a sus compatriotas a soñar con un futuro mejor, Chávez se dedica a revivir los fantasmas del pasado tildando a la oposición de neoliberal, sin considerar que la Mesa de Unidad Democrática es una alianza de partidos que incluye desde el tradicional partido socialcristiano COPEI, hasta el Movimiento al Socialismo (MAS), antiguo aliado de Chávez.
Capriles representa para Venezuela en esta elección mucho más que el mal menor. Pese a su juventud, Capriles acumula una amplia experiencia política alcanzada en sus cargos de Diputado, Alcalde y Gobernador, que le será útil en el caso de ganar, al momento de gobernar Venezuela en lo que será sin duda, uno de los momentos más complejos de su historia. Capriles ha demostrado con hechos que no tolerará la corrupción. Cuando surgió un video que comprometía a un diputado de su partido en presuntos actos ilícitos, Capriles no dudó en separarlo inmediatamente de su agrupación y pidió que las autoridades investiguen y establezcan responsabilidades. Aunque gobernar con una coalición tan amplia, constituye un desafío para cualquier gobernante, Capriles tiene un gran puntal en su partido, Primero Justicia, el cual fue el partido opositor más votado en las elecciones legislativas del 2010 y está llamado a ocupar el puesto que un día tuvo COPEI en el escenario político venezolano (lo mismo podría decirse del socialdemócrata Un Nuevo Tiempo en relación a Acción Democrática).
Todo hace pensar que el resultado de esta elección será reñido, pero en una campaña en la cual ha existido una verdadera guerra de encuestas, donde se muestran resultados tan dispares desde un posible triunfo chavista por más de veinte puntos, hasta un triunfo de la oposición por casi diez, resulta válido analizar la tendencia que han tenido tanto la oposición como el gobierno durante los últimos procesos electorales, que incluyen tanto las elecciones presidenciales del 2006, regionales del 2008 y las parlamentarias del 2010, como los plebiscitos del 2007 y 2009. Un análisis estadístico realizado por el comentarista venezolano Angel Da Silva, muestra como la tendencia en cada uno de los estados es de una reducción del voto chavista y un incremento sostenido del voto opositor. De acuerdo a la estimación de Da Silva, Capriles se impondría con un 53% de los votos y obtendría el triunfo en al menos diez estados (entre ellos los más grandes Miranda, Zulia y Carabobo y el hasta ahora esquivo Distrito Capital), lo que está muy en la línea con las percepciones que tiene la oposición venezolana en terreno y lo que sería un triunfo lo suficientemente holgado como para prevenir posibles intentos gobiernistas de manipular los resultados.
Aunque en política no cabe hablar de determinismos insuperables, el análisis de Da Silva es especialmente válido porque se trata de un proceso político que viene en franco desgaste y que teniendo trece años en el poder, a esta elección se presenta sin nada nuevo que ofrecer a los venezolanos, mientras la oposición recurre a una alternativa mucho más atractiva que lo que representó Manuel Rosales en el 2006.
Las repercusiones del resultado de la elección de este domingo, serán grandes en todo el continente, pero en ninguna parte serán tan importantes e inmediatas como en Ecuador, donde elegiremos presidente el próximo febrero. Todo hace pensar que el camino que elegirán los venezolanos será el de la libertad y el progreso, esperemos que sea el mismo por el que optemos los ecuatorianos el próximo año.
*Publicado originalmente en LaRepublica.ec el 5 de octubre de 2012